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REVISTA #13



15/03/2010
Tailandia: Bangkok.
Los aparatos dentales: moda mortal.

Para estar de moda en Tailandia, los adolescentes se ponen aparatos dentales aunque no los necesiten. Las autoridades no pueden frenar la demanda.

El Ministerio de Salud Pública de Tailandia le ha declarado la guerra a la nueva oleada de tendencias alternativas de belleza, que incluye pestañas que se colocan con pegamento y que pueden dañar las retinas, cremas de piel blanqueadoras que son tóxicas y lentes de contacto baratas que ofrecen a las chicas la ilusión de tener ojos de fantasía como los de Pikachu.
Pero la moda adolescente que las autoridades sanitarias consideran más peligrosa está demostrando ser sorprendentemente resistente. Después de más de 5 años de alertas sanitarias al respecto, y tras 2 muertes de jóvenes recientemente, algunas tailandesas todavía están dispuestas a subirse a la moda de los «brackets», y ponerse aparatos correctores de dientes sin prescripción facultativa.
Los aparatos de ortodoncia son ahora lo máximo entre algunos adolescentes tailandeses, quienes no se pueden permitir acudir a un especialista y recurren a veces a ponérselos en mercaditos callejeros o clínicas clandestinas en casa particulares y, encima con brackets comprados por correo.
Obviamente, los aparatos dentales «a la moda» son inútiles desde el punto de vista médico y potencialmente mortales. En agosto pasado una ortodoncia hecha por un aficionado le provocó una infección de tiroides a una niña de 17 años en la ciudad nororiental de Khon Kaen, que terminó provocándole un fallo cardiaco y la muerte. La policía de la provincia de Chon Buri también relaciona la muerte de una niña de 14 años con la colocación de un aparato dental en una especie de kiosco  o puesto ilegal al aire libre.


La ciudad de Bangkok.

“Los adolescentes no son quienes deben tomar la decisión de ponerse unos brackets, puesto que ellos solo piensan en lo que está de moda”, concluye un informe del Thailand Dental Council, en el que se describen casos de largas colas frente a puestos dentales ilegales que a veces se camuflan como si fuesen laboratorios.
La cobertura de los medios nacionales denunciando estos hechos ha conducido a muchos de quienes buscan ortodoncias falsas a comprarlas en internet. Los foros online juveniles están repletos de mensajes prometiendo envíos a domicilio, incluso a provincias alejadas. Los precios rondan los 24 dólares por fila de dientes, o 45 dólares por el juego completo.
Un servicio muy publicitado que se llama Jud Fun (“arregla dientes”) ofrece un amplio abanico de bandas dentales intercambiables en todos los colores, así como un diseño de Mickey Mouse personalizado. En esta estrategia de marketing también participan dentistas perfectamente titulados. Los anuncios de la Smile Dental Clinic en el centro de Bangkok muestran a sonrientes estudiantes con estética animé y pelo de colores caminando de la mano.
Tailandia no es el único país en donde los brackets se consideran beneficiosos por motivos médicos y estéticos. En un reportaje de 1989 en The New York Times, el primer especialista chino en implantar ortodoncias formado en EE.UU. decía que los aparatos correctores se habían convertido en algo de moda entre los adolescentes de su país. En muchos países en vías de desarrollo los correctores dentales son símbolo de riqueza, o de tener al menos dinero suficiente como para poder permitirse arreglar la boca.
Pero aparentemente, para los jóvenes tailandeses, la moda de los brackets no tiene que ver con el estatus social. Verdaderos o falsos, los correctores dentales en Tailandia se ven entre los adolescentes como algo simpático, al igual que las lentes para agrandar los ojos, las pestañas con purpurina y las coletas de pelo falso. Además, las ortodoncias pueden hacer juego con el color de los ojos, de las joyas o de los zapatos.
“Voy a tener huecos entre mis dientes de todos modos, pero ahora tienen el color del arco iris”, dice Benjawan Intaput, una estudiante de inglés de 23 años de Nakhon Pathom. “Tengo todos estos colores ¿por qué no los voy a usar todos al mismo tiempo?”.
Una ortodoncia auténtica en Bangkok cuesta en torno a 1.200 dólares, que se pueden pagar en mensualidades a lo largo de 3 ó 4 años. Los aparatos falsos se asocian muchas veces a una oscura subcultura de motoqueros conocida como “dek wehn wehn” (“dek” significa muchacho en tailandés y “wehn wehn” es una onomatopeya que recuerda a la acelerada de una moto de dos tiempos).
Las autoridades sanitarias y de seguridad tailandesas, que combaten esta moda desde 2004, están comenzando a perseguir con determinación los negocios de aparatos dentales falsos.
El gobierno parece dispuesto a pedir a los profesores que exijan a los alumnos que lleven ortodoncias que presenten certificados médicos, y quienes los lleven por cuestiones de moda sean enviados a centros médicos para que se los quiten.
Cualquier persona que sea sorprendida ejerciendo de dentista sin licencia podrá enfrentarse a multas y hasta 3 años de cárcel.
Además, la importación de suministros dentales va a ser controlada de cerca por un organismo gubernamental de protección de los consumidores.     

Fuente: www.noticias.lainformacion.com






 

 
 














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