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15/12/2016
Las bondades de la saliva.
Escupir es grosero e insano.

Escupir no es una cuestión orgánica ni saludable para la boca, la única explicación de que una persona escupa constantemente es la costumbre de hacerlo. La secreción de saliva y su presencia en la boca en síntoma de buena salud. 

Solemos ver por la calle alguien que escupe sobre la acera,  hasta ¨TITANIC¨ tiene una escena romántica con LEONARDO DI CAPRIO expeliendo saliva desde el célebre barco. 

Las generalizaciones no son buenas, pero lo cierto es que, en el imaginario colectivo, este acto se asocia con más facilidad al hombre, pese a que no existen datos “que refrenden que ellos escupan más que las mujeres”, dice JAVIER GONZÀLEZ LAGUNAS, jefe de servicio de cirugía oral, del HOSPITAL QUIRÒN de BARCELONA. 

¿Pero y si se tratara de una necesidad biológica masculina? ¿Existe alguna razón para hacerlo? Hay una respuesta corta y efectiva: por costumbre. 

“No existe un motivo médico subyacente, es cultural. Técnicamente, los varones producen más cantidad de saliva porque sus glándulas salivales tienen un mayor tamaño. Pero esto no justifica el hábito”, argumenta JOSÉ CARLOS CASQUEIRO, otorrinolaringólogo en el CENTRO CLÍNICO BETANZOS 60. 

DÉBORA y BEATRIZ VILABOA, directoras de la CLÍNICA VILABOA, consideran que “escupir más o menos no es proporcional a la cantidad de líquido que segreguen las glándulas de cada uno: es una cuestión de educación”. 

“El uso de prótesis o aparatos de ortodoncia pueden provocar un aumento de la salivación. El mismo efecto pueden tener algunos medicamentos hipertensivos, problemas digestivos o enfermedades del sistema nervioso, pero expulsarla del organismo no ofrece ningún beneficio”, dice el Dr. GONZALO NAVARRO, de la CLÍNICA DENTAL NAVARRO. 

CASQUEIRO añade: “El exceso de producción, denominado HIPERSALIVACIÓN o SIALORREA, también es un síntoma de diversas causas fisiológicas (erupción dental en los niños, embarazo) y de enfermedades (digestivas, neurológicas, hormonales, por medicamentos e incluso psíquicas) que provocan babeo crónico, descamación de los labios y heridas en torno a la boca”.

Al margen de estas enfermedades, todos salivamos más en determinadas ocasiones. Pero el esputo no sirve para mucho, ni para limpiar la boca. “Al hacerlo, se expulsan bacterias, pero no es el mecanismo natural de su eliminación”, amplía CASQUEIRO. 

Según un estudio realizado por GERBARD MEYER, catedrático de odontología de la Universidad de GREIFSWALD (ALEMANIA), con este hábito, el sistema de defensas en la cavidad bucal se desequilibra, lo que puede llevar a la formación de caries o parodontitis.

Producir saliva es señal de buena salud. “Cada día, generamos entre 1 y 2 litros; y cada minuto, se segregan al menos 0,5 mililitros”, explica el Dr. JAVIER GONZÀLEZ: “Cuanta más saliva tenemos, mejor salud bucal, mayor protección de nuestros dientes, de nuestras mucosas y del aparato digestivo”. 

La UNIVERSIDAD DE AARHUS (DINAMARCA) relaciona incluso la cantidad de secreción que traga una persona (porque fabrica más cantidad) con su dicha. “Contiene una sustancia que se sintetiza de forma natural por las glándulas salivales, se llama OPIORFINA, se vincula a la felicidad y es más potente que la morfina”, dicen las doctoras VILABOA.

Además, según la revista médica PLOS, “las glándulas salivales se ponen marcha cuando ingerimos alimentos picantes o con ardor para el estómago”, sentencia el estudio. 






 

 
 


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