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15/03/2018
UNIVERSIDAD DE NEW YORK (EE.UU.).
La periodontitis incrementaría el riesgo de padecer Alzheimer.

En 2010, investigadores de la Universidad de Nueva York (NYU) concluyeron que existe un vínculo entre la inflamación de las encías y la enfermedad de Alzheimer, después de revisar 20 años de datos.

El número de participantes en el estudio de la NYU fue bastante pequeño. Los investigadores analizaron datos de 152 sujetos inscritos en el Glostrop Aging Study, un estudio que analiza la salud psicológica, médica y oral en hombres y mujeres daneses. El estudio abarcó un período de 20 años y finalizó en 1984, cuando los sujetos tenían más de 70 años.

Al comparar la función cognitiva a las edades de 50 y 70, el equipo de la NYU descubrió que la enfermedad de las encías a la edad de 70 años se asociaba fuertemente con puntuaciones bajas para la función cognitiva.

Los participantes del estudio  con inflamación de las encías tenían 9 veces más probabilidades de tener un puntaje más bajo en la prueba cognitiva conocida como la prueba del símbolo del dígito (SDMT), que consiste en convertir símbolos con forma de figuras geométricas en números a partir de una clave establecida. Aunque este estudio tuvo en cuenta posibles factores de confusión como la obesidad, el tabaquismo y la pérdida de dientes no relacionados con la inflamación de las encías, todavía había una fuerte asociación entre la baja puntuación de SDMT y la inflamación de las encías.

En 2013, investigadores de la Universidad de Central Lancashire (UCLan) con base en el Reino Unido se basaron en los hallazgos de este estudio al comparar muestras cerebrales de 10 pacientes vivos con Alzheimer con 10 muestras cerebrales de personas que no tenían la enfermedad.

El análisis mostró que una bacteria, Porphyromonas gingivalis, estaba presente en las muestras de cerebro de Alzheimer pero no en las muestras de cerebros de personas que no tenían Alzheimer. Lo que fue interesante fue que P. gingivalis generalmente se asocia con la enfermedad crónica de las encías.

El equipo siguió esta investigación en 2014 con un nuevo estudio con ratones, cuyos resultados se publicaron en el Journal of Alzheimer’s Disease. 

Dr. Sim K. Singhrao, coautor de este estudio, publicó además recientemente el Manual de Infección y Enfermedad de Alzheimer donde se refiere también a la vinculación entre ambas enfermedades.

El Dr. Singhrao dijo que hay suficiente evidencia científica para demostrar que 2 de las 3 bacterias causantes de la enfermedad de las encías son capaces de “moverse” y se han encontrado consistentemente en el tejido cerebral.

“Estas bacterias móviles pueden salir de la boca e ingresar al cerebro a través de dos rutas principales”, explica. “Pueden usar su capacidad de movimiento para ingresar directamente al cerebro. Uno de los caminos es arrastrarse por los nervios que conectan el cerebro y las raíces de los dientes. El otro camino es la entrada indirecta al cerebro a través del sistema de circulación sanguínea”.

En un paciente que tiene encías sangrantes, dice el Dr. Singharo, las bacterias que causan enfermedades de las encías ingresarán a la corriente sanguínea cada vez que se limpien la boca e incluso cuando coman alimentos.

La bacteria “Porphyromonas gingivalis es particularmente interesante, ya que se ha descubierto que engancha a los glóbulos rojos en el flujo sanguíneo y, en lugar de bajarse del transporte en el bazo, eligen irse al cerebro en un área donde no hay puntos de control inmune. A partir de ahí, se extienden en el cerebro a su voluntad. Además, en individuos mayores, los vasos sanguíneos tenderán a agrandarse y a tener fugas.“

“El trabajo publicado confirmó que la  P. gingivalis colocada en la boca de los ratones llega al cerebro una vez que la enfermedad de las encías se establece primero”. “Además, nuestra hipótesis se ve reforzada por los resultados recientes que demuestran que las sustancias químicas liberadas por el sistema inmune del cerebro en respuesta a la P. gingivalis que llegan al cerebro ‘inadvertidamente’, dañan las neuronas funcionales relacionadas con la memoria”, concluye el Dr. Singhrao. 






 

 
 


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