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15/06/2019
BIOIMPRESIÓN EN 3D.
Universidades argentinas bioimprimen tejidos, medicamentos y alimentos.

La UNC viene trabajando desde el año pasado con bioimpresoras 3d. este año sumó a la cátedra de biomateriales un módulo téorico-práctico específico sobre bioimpresión 3d, se equipó con nuevas bioimpresoras cedió el primer prototipo a la UNSAM.

La primera bioimpresora desarrollada integramente en Argentina fue idea de un grupo de jóvenes emprendedores. Adén Díaz Nocera y Gastón Galanternik son dueños de la empresa Life Si. El prototipo fue ganador en 2016 de la categoría Equipamiento Médico de los premios Innovar del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

En una primera instancia, el equipo se probó durante dos años en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), actualmente está instalado en la UNIVERSIDAD NACIONL DE SAN MARTIN (UNSAM). Allí, bajo la dirección de la Dra. Élida Hermida es utilizado para la impresión de biomateriales, biomecánica y bioinstrumentación. Un ejemplo de ello es el Biomatter, que se encarga del desarrollo de un kit para regeneración de piel en casos de quemaduras. 

Por otra parte, la UNC, que cuenta con nuevos equipos de bioimpresión, sumó dentro de la materia BIOMATERIALES un módulo teórico-práctico sobre  Bioimpresión en 3D. “Se imprimen tejidos sin vascularización, como colágeno, cartílago, entre otros. Con el avance del tiempo,la experiencia, la investigación  y el acompañamiento de cuestiones legales y normativas se podrán imprimir órganos más complejos“, explica Díaz Nocera, quien forma parte de la cátedra.

“Es una tecnología que no existía en el país. Si bien se habían adaptado impresoras 3D para algunos tipos de materiales biológicos, a nivel comercial no hay equipos creados para bioimpresión ni con software específico para ese objetivo. Ni siquiera hay registros de que se estén usando equipos importados de este tipo”, explica Galanternik. 

“Buscamos dar una solución integral. Trabajamos con laboratorios que vienen investigando algunas líneas relacionadas con lo que hacemos y nosotros adaptamos la impresora a los requerimientos, en vez de que ellos tengan que adaptarse al dispositivo, como pasaría con un equipo importado”, añadió Galanternik.

“La primera aplicación de estos equipos es la regeneración de piel. Las quemaduras graves se tratan con parches de colágeno que requieren muchas intervenciones. Con la bioimpresora se pueden fabricar parches que se adapten en forma exacta a la lesión, lo que simplifica la tarea. A futuro, a nivel mundial, se habla de la generación de órganos. Hoy parece lejano pero vamos en ese camino”, señaló Galanternik.

Con el prototipo de bioimpresora instalado, la Dra. Hermida de la UNSAM comenta que “hace varios años sostenemos un proyecto a partir de polímeros reabsorbibles para que se reparen tejidos dañados de manera autogestiva, dentro del propio organismo. Trabajamos con distintos biomateriales y pudimos generar membranas imprimiéndolas”. Ahora al contar con ”una impresora de polímeros en forma de soluciones líquidas o geles que luego solidificarán por algún tratamiento que se le hace a esos geles y que incluso pueden llegar a contar con la siembra de las células durante el proceso de impresión”, explicó Hermida. 


Adén Díaz Nocera y Gastón Galanternik, dueños de la empresa Life Si.





 

 
 


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