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Miel de maluka y algunas versiones comerciales.

16/12/2019
AGENTE ANTIBACTERIANO NATURAL.
Descubren nuevas propiedades de la miel de manuka.

La utilización de antibióticos es fundamental para prevenir infecciones bacterianas, pero en la actualidad la medicina se enfrenta a la emergencia de bacterias resistentes a ellos. Este desafío empujó a los científicos a abrirse a otras posibilidades además de los fármacos. Una investigación reciente comprueba que la miel de manuka es un eficaz antimicrobiano natural tras una cirugía.

El Leptospermum scoparium, manuka o árbol del té, es un arbusto o árbol bajo. Se distribuye por las costas áridas del este de la Isla Norte y la Isla del Sur en Nueva Zelanda, y en Tasmania, Victoria y Nueva Gales del Sur en Australia.

El término Manuka es el nombre usado en Nueva Zelanda y proviene de la lengua Maorí, aunque está más extendido el nombre “árbol de té” —tea tree— que se difundió a partir del uso que James Cook, navegante, explorador, cartógrafo y capitán de la Marina Real británica hizo de sus hojas, como sucedáneo del té.

Los maoríes usaban partes de la planta como medicina natural. Los pericos kakariki (Cyanoramphus) usan las hojas del manuka (entre otras) para deshacerse de los parásitos, masticando sus hojas y mezclándolo con el aceite de la glándula uropigial para aplicarlo en sus plumas.

Además a la miel del manuka se le atribuyen propiedades antisépticas.

La miel de manuka deriva del néctar de los árboles del mismo nombre (Leptospermum scoparium) y tiene un componente adicional a la potente actividad antimicrobiana de otras mieles de abeja. 

Esta actividad inusual fue descubierta por Peter Molan, profesor en ciencias biológicas y director de la Unidad de Investigación de la Miel en la universidad de Waikato (hamilton) desde 1995 hasta 2013, en Nueva Zelanda. 

El Prof. Molan, en la década de 1980, se dio cuenta de que la acción antibacteriana de la miel de manuka, la cual se mantuvo incluso después de que se extrajera el peróxido de hidrógeno. 

Esto se debe a la presencia de un ingrediente único, ahora identificado como metilglioxal, que tiene propiedades antimicrobianas específicas. 

La miel que resulta es más densa, más oscura y más amarga que la tradicional, se obtiene cuando la abeja extrae lo necesario de las flores silvestres del arbusto. Durante el viaje de regreso a la colmena, el néctar que lleva en la boca se mezcla con una serie de enzimas de su saliva, y al llegar le pasa esta sustancia a otra abeja para continuar con la formación de la miel mediante la saliva, un proceso que se irá repitiendo hasta alcanzar su punto óptimo. En ese momento se almacenará en las celdas de la colmena. 

COMERCIALIZACIÓN.

Se comercializa bajo una clasificación según su factor único de manuka (UMF), que refleja la concentración de metilglioxal y etilglioxal, y a diferencia del peróxido de hidrógeno presente en otras mieles, es un compuesto natural que no neutralizan las enzimas intestinales y de ahí su gran efectividad. 

Para que se le considere una miel ‘activa’ –con algo de poder antibacteriano– debe contener al menos un UMF 10+. Los que portan el distintivo UMF5+ no tienen un uso terapéutico por su poca actividad, el UMF 10+ puede ayudar a mejorar la inmunidad y la vitalidad, el UMF 15+ tiene un alto factor antibacteriano, y el UMF 20+ está catalogado como de grado médico.


Cap. James Cook, Prof. Peter Molan (U. de Waikato), Dr. Piergiorgio Gentile (U.de Newcastle) y Prof. Dra. Elena Mancuso del NIBEC (U. de Ulster)

USO MEDICINAL.

Investigaciones anteriores, como la publicada en Current Drug Metabolism llevada a cabo por científicos de la Universidad de Teherán, constatan que es capaz de mejorar la regeneración de tejidos en heridas, además de impedir que se infecten. Es más, la propia FDA (la agencia estadounidense del medicamento) aprobó su uso en 2015 para curar heridas. 

Recientemente, la nueva investigación publicada en la revista Frontiers in Bioengineering and Biotechnology, destaca que su uso puede ayudar a prevenir las infecciones quirúrgicas.

INFECCIONES DE LA PIEL.

Las infecciones de piel y partes blandas (IPPB) son las infecciones más comunes, que abarcan una variedad de afecciones patológicas que involucran la dermis y el tejido subcutáneo subyacente, la fascia y los músculos. 

Sólo en los EE.UU. representan aproximadamente el 10% de los ingresos hospitalarios, una proporción significativa de estas son infecciones secundarias después de una cirugía. Son la causa más importante de morbilidad y mortalidad entre los pacientes hospitalizados, lo que plantea desafíos diagnósticos y terapéuticos considerables. 

Además, el envejecimiento de la población y el mayor número de pacientes críticos están jugando un papel crucial en su incidencia, que aumentó significativamente en las últimas dos décadas.

Para minimizar las consecuencias de la problemática actual, en que ciertas bacterias son más resistentes a los antibióticos y además por la enorme carga financiera que causan en los servicios de salud, es que se pensó en el desarrollo de estrategias antimicrobianas novedosas y más efectivas.

El nuevo ensayo comprobó que pequeñas cantidades de miel de manuka entre capas de malla quirúrgica actúan como un antibiótico natural que podría prevenir la infección después de una operación.

Las mallas se usan para ayudar a promover la curación de los tejidos blandos dentro del cuerpo después de la cirugía y son comunes en operaciones como la reparación de hernias. Sin embargo, conllevan un mayor riesgo de infección ya que las bacterias pueden quedarse atrapadas formando una biopelícula en la superficie de la malla. Actualmente, cualquier infección se trata con antibióticos, pero la aparición de cepas resistentes a los antibióticos o las superbacterias han empujado a los científicos a buscar alternativas.



Planta de la manuka o árbol del té y su flor en detalle.

NANO-REVESTIMINETO.

En el nuevo trabajo de investigación se intercalaron 8 nanocapas de miel de manuka (con carga negativa) entre 8 capas de un polímero (con carga positiva). 

El equipo internacional de científicos e ingenieros dirigido por el Dr. Piergiorgio Gentile en la Universidad de Newcastle (Reino Unido), y la Dra. Elena Mancuso, profesora de Biomateriales del Centro de Nanotecnología y Bioingeniería Integrada (NIBEC) de la Universidad de Ulster (Irlanda del norte), demostraron que es posible crear un nanorrevestimiento electrostático en la malla que en el laboratorio inhibe las bacterias hasta por 3 semanas a medida que la miel se libera lentamente.

“La malla se implanta dentro del cuerpo para proporcionar estabilidad mientras los tejidos internos sanan, pero desafortunadamente también otorga la superficie perfecta para que crezcan las bacterias. Una vez que estas forman una biopelícula en la superficie, es muy difícil tratar la infección. Hemos intercalado la miel en una capa multicapa sobre la superficie de la malla que se libera lentamente. El objetivo es inhibir el crecimiento de la bacteria y detener la infección incluso antes de que comience”, destacó el Dr. Gentile.

Utilizando miel de Manuka de uso médico, el equipo utilizó la tecnología de ensamblaje capa por capa para crear capas alternas de miel cargada negativamente y polímero biocompatible convencional cargado positivamente para modificar la superficie de la membrana electrohilada, cada capa de solo 10-20 nanómetros de espesor. 

“Estos resultados son realmente muy emocionantes. La miel se utilizó para tratar heridas infectadas durante miles de años, pero esta es la primera vez que se demuestra que es efectiva para combatir las infecciones en las células del interior del cuerpo”, explicó Mancuso.

Aunque hasta ahora se han investigado numerosos recubrimientos a base de antibióticos, construidos a través de enfoques en capas, y destinados al desarrollo de implantes antibacterianos, se encontró que “el efecto de los antibióticos puede disminuir con el tiempo, ya que potencialmente se pueden desarrollar bacterias resistentes a los mismos”, según explican los investigadores.

REMEDIO ANTIGUO.

La miel se ha utilizado para tratar heridas infectadas desde la antigüedad y miles de años antes del descubrimiento de bacterias. Se cree que la mayoría de las mieles tienen algunas propiedades para matar bacterias porque contienen productos químicos que producen peróxido de hidrógeno.

El equipo de científicos probó su ensamblaje in vitro en diferentes líneas celulares de tejidos blandos para evaluar su biocompatibilidad. 

Las mallas fueron expuestas a una variedad de infecciones bacterianas comunes como MRSA (Sthaphylococcus aureus, resistente a la meticilina), Staphylococcus y Escherichia coli.“Poca miel puede no ser suficiente para combatir la infección, pero en exceso puede matar las células”, explica el Dr. Gentile.

“Al crear este ‘sándwich cargado’ de 16 capas pudimos asegurarnos de que la miel fuera liberada de forma controlada durante dos o tres semanas, lo que debería dar tiempo a la herida para que se cure sin infección”, documentan en su trabajo. 

La Dra. Mancuso agregó que esta investigación demuestra “la combinación prometedora de un agente antibacteriano derivado de forma natural con un enfoque de nanotecnología, que puede traducirse en el diseño y desarrollo de nuevos dispositivos médicos con funcionalidad avanzada”.


FUENTE: www.elconfidencial.com / www.infosalus.com / www.webconsultas.com




 

 
 


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